20 añ0s de amor y perseverancia

 Mi hijo ayer cumplió 20 años, para algunos sería acontecimiento cotidiano. Para nosotros es una obra extraordinaria de la providencia divina. Pues nació con un sistema inmune muy deficiente, toda bacteria y virus le calaba. Era un niño colador, aprendimos a lidiar con la diarrea a las 12 de la madrugada en dias lluviosos, con la neumonia, tos, fiebres de 40 grados, dengue, reflujos constantes, etc. Todo esto le dejo secuelas como la deficiencia auditiva. Actualmente, es un joven vigoroso con una espalda ancha y enorme ojos marromes, sufre de episodios de frustación,  pues desea como la canción de Juan Carlos,  un millón de amigos. Está atrapado en un mundo dual,  por un lado escucha, pero no lo suficiente, habla lenguaje oral,  con una  pronunciación a su medida. No comprende algunas preguntas planteadas de forma generalizada y en tono de voz tuene y ligero. En cuanto a la comunidad sorda, no lo comprenden aunque habla en signos sordo como parte de esta, no obstante se expresa desde un contexto de oyentes.

A pesar de tantas dificultades, somos felices como escribe en su diario de escritura, ama a Dios profundamente y trata de aprender con furia y constancia; como su madre albergo en mi corazón un sentimiento esperanzador que apatir de su autopoisis reformulará su forma de trabajar un pensamiento cada vez más complejo. Y entiendo que el éxito desde esta perspectiva es total,  planteado de un crecimiento cotidiano y lógico, pues logra ganar partidas de ajedrez y solucionar ejercicios de matemática financiera.

Solo queda esperar y alcance a través del tiempo  ganar amigos, cegando sus sentimientos  al rechazo e indiferencia  de sus cercanos y reformule  una visión de aprendizaje significativo, puntual y relevante, en la transformación de su yo, del nosotros, pues gracias a Dios no está solo.


Dra. Estrella Luz Peña Ruiz

Msnagua, Nicaragua

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