Una experiencia olvidable

 He recibido 14 terapias para mejorar mi tobillo del pie izquierdo, el hospital que visito cuenta con excelentes instalaciones, equipo nuevo y moderno,  instrumentos sosfisticados como cilindros de magneto, electrodos, colchas térmicas y otros. Esta parte del hospital de fisioterapia cuenta con 10 salas de box equipadas con camillas cortinas y paredes de bellos motivos de paisajes naturales, la sala de espera ni hablar, sala amplia, sillas alcochonadas, baños limpios, etc. El personal consta de tres planificadoras, dos asistentes recepcionistas,  el detalle son los fisioterapeutas, un equipo de 20  especialistas  edades que oscilan entres 23 a 40 años, las más adultas, impersonales, aburridas,  creidas, con alma  superior. Buscando en el mar de talentos se encuentran bellas profesionales con capacidades diferentes, jugetonas, eficientes, almas felices, pero todas olvidables. 

Aunque algunas de ellas piensan, que  ellos no tienen culpa que el paciente llegue amargado con dolor. Sería bueno evaluarlas, pues necesitan capacitación en atención sobre postrauma. Aunque,  no es la norma, muchos de los especialistas de forma rara y certera, al cerrar la cortina expresan mucho cariño y respeto. Consecuentemente, sería bueno bañarlos  de forma uniforme, con una lluvia de humildad, pues este es un valor único de las profesiones médicas y humanistas. En cuanto a los varoncillos,  deberán tener más cuidado y respeto en el tacto a la paciente mujer. 

Es elemental, desde las universidades y hospitales un currículo  actualizados con cursos de competencia de servicio y atención para estas especialidades.  También, que se vea a tiempo  el deficit curricular, para  que estos  servidores puedan mejorar sus habilidades, y que si aceptan regalos sean por un excelente trabajo realizado, y no por pura simpatía del paciente  con apego  sensible por el dolor postraumático.

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